jueves, 11 de mayo de 2017

LA BUSQUEDA




Algunas personas pasan la vida preguntándose don esta la verdad - dijo un maestro - , así que un día decidió señalar en una dirección cualquiera, intentando demostrar que lo importante es recorrer el camino, y no quedarse pensando en el. Pero en lugar de mirar en la dirección que le señalaba, el hombre que había hecho la pregunta comenzó a examinarle el dedo, tratando de descubrir donde estaba escondida la verdad.

   
Cuando la gente busca un maestro, solo busca aprovecharse del esfuerzo del maestro, para no gastar sus energías y así jamas llegara a ninguna parte- Porque todo ese sendero que recorrió el maestro, ya dejo de ser, pues cambia a cada momento, y un sendero conocido llevara a un destino que ya no es el mismo,... cada uno debe emprender un sendero y darle una dirección que nos lleve a la verdad. Un rió tiene un sendero definido, un curso que no puede cambiar.
El BUDA busca la verdad, transitando su sendero interior hasta alcanzar la iluminación para luego haces que sus discípulos desarrollen las cualidades naturales para llegar a la tan anhelada paz del espíritu. A través de los evangelios se podrá advertir que en las enseñanzas JESUS tienen  lugar en dos circunstancias: bien cuando viajaba, bien alrededor de una mesa. Nada de lugares escogidos, nada de practicas sofisticadas y difíciles, los apóstoles prestaban atención a lo que decía cuando andaban o comían cosa que hacemos todos los días de nuestras vidas. Precisamente porque lo hacemos todos los días no damos ningún valor a las enseñanzas que están escondidas en nuestros quehaceres diarios.
Pensamos que las cosas sagradas son accesibles para los gigantes de la fe y la voluntad, y pensamos que aquello que hacen las personas es demasiado pobre para ser aceptado con alegría por Dios.
En busca de nuestros sueños e ideales, muchas veces colocamos en lugares inaccesibles todo lo que esta al alcance de la mano. Cuando descubrimos el error, en lugar de alegrarnos por haber comprendidos nuestros fallos, nos dejamos llevar por la culpa de haber dado pasos errados, de haber malgastado nuestras fuerzas en una búsqueda inútil, de haber disgustado a quienes deseaban nuestra felicidad. Y es entonces cuando corremos el peligro de acercarnos a nuestros "maestros" o "gurus" que nos ayudaran a recuperar el tiempo perdido.Pero no es así, aunque el tesoro este enterrado en tu casa, solo lo descubrirás cuando te hayas alejado.
 Si PEDRO no hubiese experimentado el dolor de la negación no hubiese sido escogido como jefe de la iglesia. Si el hijo prodigo no hubiese abandonado todo, jamas hubiese sido recibido con jubilo por su padre.
Si BUDA hubiese  decidido vivir una vida de sacrificio durante muchos años; jamas hubiese entendido el placer de la alegría. Algunas cosas en nuestras vidas tienen un sello que dicen: "solo comprenderás mi valor cuando me pierdas y me recuperes". De nada sirve acortar este camino.
Hay un viejo dictado mágico cuando el discípulo esta listo, aparece el maestro, cuando se da cuenta que es maestro es una persona igual a las demás, el discípulo se siente herido, siente desesperación y el deseo de abandonar la búsqueda, cuando, en realidad, es así como debe ser, es esto lo que nos hace libres para labrarnos nuestro propio camino.